Hace unos días tuve una experiencia que aún resuena profundamente conmigo.
Estábamos dirigiendo una jornada de teambuilding con directivos y colaboradores de una empresa. Como parte de los retos, propusimos algo aparentemente simple pero lleno de significado: atravesar un brincolín gigante, corriendo por relevos.
Al iniciar la jornada, anticipamos la actividad diciéndoles que quizás harían algo que llevaban años sin experimentar. Tengo que decirles que generamos expectativa y curiosidad. Para nuestra sorpresa, la magia surgió de un lugar inesperado.
Mientras transcurría el reto, un miembro de nuestro equipo notó algo distinto. Uno de los participantes, el primero de su equipo, había terminado su turno y, en lugar de simplemente esperar, decidió quedarse al final del recorrido para recibir y acompañar a cada uno de sus compañeros. Uno por uno. No los jalaba, no los apuraba; caminaba hombro con hombro, alentándolos con paciencia, paso a paso.
Cada vez que un compañero subía al brincolín, él lo acompañaba —desde fuera— al otro lado, guiándolo y animándolo con palabras firmes y cálidas: «¡Vas muy bien! ¡Claro que puedes!». Lo hizo una y otra vez, sin descanso.
Hasta ese momento, podría parecer simplemente un gesto amable y solidario, digno de destacar, pero quizá no extraordinario. Sin embargo, gracias al interés y la observación de un miembro de nuestro equipo, yo sabía algo más sobre él. Algo que transformaba radicalmente la forma en que miraba esta escena.
¡Dos meses atrás, esta misma persona había sufrido un infarto!
Cuando compartí este detalle con el grupo durante nuestra reflexión final, se produjo un silencio profundo, un momento suspendido en el tiempo, seguido de un largo y merecido aplauso. Ese gesto que se repitió muchas veces, aparentemente pequeño, se volvió inmenso ante los ojos de todos aquellos que lo escucharon.
¿Por qué?
Porque fue la expresión más auténtica de lo que en Invivus Hiring llamamos «buscar más profundo».
No se trató únicamente de superar un reto físico. Fue una demostración real de empatía, compromiso y coraje humano. Una prueba viviente de que mirar profundamente va más allá de descubrir habilidades o talento: es conectar con la esencia de las personas, con su fuerza interior, sus motivaciones más genuinas, sus miedos y sus anhelos.
En Invivus Hiring, eso es exactamente lo que hacemos día a día.
No miramos superficialmente, no nos quedamos en la primera capa. Vamos hacia adentro, hacia lo invisible, lo auténtico, lo poderoso.
Porque creemos que lo esencial de las personas sólo puede descubrirse así: mirando más profundo.
Marcela FloresBusiness Partner de Invivus Consulting